Las infecciones respiratorias pueden prevenirse o reducir su propagación mediante algunos hábitos cotidianos. Estas son algunas recomendaciones para proteger especialmente a bebés, niños pequeños y adultos mayores:
Lavado de manos: lavar las manos frecuentemente con agua y jabón, especialmente antes de comer y después de estar en lugares públicos.
Vacunación al día: mantener actualizado el esquema de vacunación según las recomendaciones de los profesionales de salud.
Ventilar los espacios: abrir puertas o ventanas para favorecer la circulación del aire dentro del hogar.
Evitar el humo: no fumar ni utilizar vaporizadores cerca de niños, bebés o adultos mayores.
Mantener limpio el hogar: procurar que las superficies y espacios de uso frecuente permanezcan limpios.
Descansar y alimentarse bien: ante síntomas leves, mantener una adecuada alimentación, hidratación y descanso.
Evitar contagios: si un niño presenta síntomas gripales, es recomendable evitar temporalmente su asistencia a jardines o colegios.
Reconocer las señales de alarma: dificultad para respirar, fiebre persistente, decaimiento marcado o problemas para ingerir líquidos son motivos para buscar atención médica.
La prevención y la consulta oportuna pueden ayudar a reducir complicaciones y proteger a quienes tienen mayor riesgo.


