octubre 6, 2026
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La inteligencia artificial (IA) representa una oportunidad para aumentar la productividad y ampliar las capacidades de las empresas, pero su implementación debe avanzar acompañada de seguridad, protección de datos, sostenibilidad y desarrollo de las personas, señaló el especialista canadiense Darren Gallop, CEO y cofundador de Carbide.

El planteamiento fue expuesto durante la conferencia “IA Responsable: redefiniendo el futuro sostenible de los negocios”, desarrollada en el marco de la 14.ª edición de la Semana de la Sostenibilidad y RSE 2026, organizada por la Fundación Empresarial para la Acción Social (FUNDEMAS).

Gallop explicó que la inteligencia artificial está evolucionando a una velocidad sin precedentes frente a otras tecnologías y que, en pocos años, pasó de estar concentrada principalmente en ámbitos especializados a incorporarse en actividades cotidianas y empresariales.

Ante este escenario, consideró que las compañías deben prepararse para distintos futuros, debido a que todavía no existe certeza sobre cómo será el entorno empresarial dentro de cinco o diez años.

El especialista sostuvo que la IA no debe ser vista únicamente como una herramienta tecnológica, sino como un recurso capaz de transformar la manera en que las organizaciones trabajan, aprenden y toman decisiones.

Sin embargo, destacó que la responsabilidad sobre su utilización continúa en manos de las personas y las empresas. Por ello, planteó que la discusión debe centrarse no solo en qué hará la inteligencia artificial, sino en qué harán las organizaciones y la sociedad con esta tecnología.

Seguridad y uso responsable

Uno de los riesgos identificados por Gallop es que las compañías pueden estar utilizando más inteligencia artificial de la que tienen identificada. Esto ocurre cuando los colaboradores recurren a aplicaciones que incorporan IA sin que necesariamente exista una supervisión completa por parte de la empresa.

Esta situación puede generar desafíos relacionados con la seguridad, la privacidad de los datos y el control de los proveedores tecnológicos.

Por ello, recomendó establecer controles, formular preguntas sobre los posibles riesgos y definir qué usos de la IA son adecuados de acuerdo con los valores y objetivos de cada organización.

El impacto ambiental también formó parte de la discusión. Gallop explicó que los centros de datos utilizados para operar estas tecnologías requieren grandes cantidades de energía y agua, lo que plantea nuevos desafíos para la sostenibilidad.

Entre las alternativas mencionó el desarrollo de centros de datos más eficientes, el uso de energías renovables, mejoras en la arquitectura de los chips y la utilización de modelos de inteligencia artificial que demanden menos recursos.

Asimismo, indicó que no todas las tareas requieren utilizar los modelos de IA más potentes. Elegir herramientas adecuadas para cada necesidad permitiría a las empresas reducir el consumo de recursos sin afectar los objetivos que buscan alcanzar.

Capacitación ante los cambios laborales

Otro de los retos abordados fue el impacto de la automatización sobre el empleo. Gallop reconoció que algunas personas han dedicado años a desarrollar habilidades que pueden verse modificadas por las nuevas tecnologías.

No obstante, consideró que la respuesta no necesariamente debe ser la eliminación de puestos de trabajo, sino la capacitación de los colaboradores para que puedan utilizar las nuevas herramientas y asumir actividades de mayor valor.

Como ejemplo, compartió la experiencia de Carbide, donde la inteligencia artificial ya participa en una parte importante del desarrollo de software.

Según explicó, esta incorporación no se ha traducido únicamente en una reducción de personal, sino en la posibilidad de que el equipo pueda asumir más proyectos y desarrollar nuevas funciones con mayor rapidez.

Para lograrlo, señaló que ha sido necesario mantener conversaciones con los trabajadores, capacitarlos y generar confianza en el uso de la tecnología.

Gallop también llamó a los líderes empresariales a promover una cultura de aprendizaje y curiosidad, al considerar que la responsabilidad sobre la IA no corresponde exclusivamente a los departamentos tecnológicos. Directores, gerentes y demás integrantes de las organizaciones también deben involucrarse.

Además, recomendó monitorear de manera constante los cambios del mercado, las nuevas empresas y las tecnologías emergentes para identificar oportunidades y amenazas antes de que afecten al negocio.

Adaptarse para no perder relevancia

Durante su intervención, el especialista utilizó el caso de Blockbuster y el avance de los servicios de transmisión digital como ejemplo de los riesgos que enfrentan las empresas que no logran adaptarse a los cambios en los hábitos de consumo.

A partir de este caso, recomendó que las compañías analicen distintos escenarios futuros, pongan a prueba sus estrategias y mantengan capacidad de adaptación.

Gallop concluyó que la inteligencia artificial puede contribuir a elevar la productividad y ampliar las capacidades empresariales, pero las decisiones deben permanecer bajo responsabilidad de las personas.

En el contexto de la Semana de la Sostenibilidad y RSE 2026, el mensaje vinculó la innovación tecnológica con la responsabilidad empresarial, la protección de los datos, el cuidado ambiental y el desarrollo de las personas.