El presidente de la Federación Salvadoreña de Fútbol (FESFUT), Yamil Bukele, informó sobre la firma de un acuerdo con la empresa Sportradar, con el objetivo de fortalecer la integridad, transparencia y control en las competiciones del fútbol nacional.
Según detalló el dirigente, este convenio representa un paso importante dentro de los esfuerzos por recuperar la confianza en el balompié salvadoreño, mediante la implementación de herramientas tecnológicas especializadas que permitirán monitorear de forma constante el desarrollo de los partidos y detectar posibles irregularidades.
El acuerdo contempla el uso de sistemas avanzados de análisis de datos enfocados en la supervisión de patrones de apuestas, lo que facilita identificar conductas sospechosas que puedan estar relacionadas con la manipulación de resultados. De esta manera, se busca prevenir prácticas como el arreglo de partidos, una problemática que ha afectado a distintas ligas a nivel internacional.

Además del componente tecnológico, el convenio establece mecanismos de coordinación con autoridades nacionales. En caso de detectarse anomalías, la información será trasladada oportunamente a instituciones como la Fiscalía General de la República y la Policía Nacional Civil, con el fin de iniciar las investigaciones correspondientes.
Como parte de la implementación de este acuerdo, la FESFUT solicitó a Sportradar el análisis de un partido específico: el encuentro entre CD Cacahuatique e Inter FA, disputado el 21 de marzo de 2026. Tras la evaluación, el informe concluyó que no se identificaron movimientos irregulares en las apuestas ni indicios de conocimiento previo de resultados, lo que reduce significativamente la posibilidad de manipulación en ese compromiso.

Este primer ejercicio de monitoreo refuerza la confianza en el sistema y marca el inicio de una nueva etapa en la gestión del fútbol salvadoreño, orientada a garantizar competiciones más limpias y transparentes.
Con este acuerdo, la FESFUT busca no solo prevenir riesgos, sino también sentar las bases de un entorno deportivo más profesional, donde prevalezcan la ética, el juego limpio y la credibilidad ante aficionados, jugadores y organismos internacionales.


