Irak se ha visto obligado a recortar su producción de petróleo crudo en cerca de 1.5 millones de barriles diarios, debido a la imposibilidad de exportar a través del Estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más importantes del mundo. La situación se produce tras el cierre de esta vía marítima por parte de la Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, que anunció la medida en respuesta a recientes ataques de Estados Unidos y Israel contra Irán.
Funcionarios del sector petrolero iraquí indicaron que los recortes podrían superar los 3 millones de barriles diarios en los próximos días si los buques petroleros continúan sin poder acceder a los puertos de carga del país. La imposibilidad de exportar el crudo ha provocado una rápida saturación de la capacidad de almacenamiento disponible.
Recortes en los principales campos petroleros
Las reducciones de producción han afectado tres de los campos petroleros más importantes de Irak. Según fuentes del sector, la disminución incluye 700,000 barriles diarios del campo Rumaila, 460,000 barriles de West Qurna 2 y 325,000 barriles de Maysan.
Irak produjo alrededor de 4 millones de barriles por día en enero, lo que lo posiciona como el segundo mayor productor dentro de la Organización de Países Exportadores de Petróleo, la OPEP.
A pesar de los recortes, el Ministerio de Petróleo de Irak aseguró que las operaciones de las refinerías nacionales no se verán afectadas, ya que estas consumen aproximadamente 1.1 millones de barriles diarios para abastecer el mercado interno.
Riesgo de saturación en almacenamiento de petróleo
El problema no se limita únicamente a Irak. Analistas del banco JPMorgan advirtieron que el país contaba con apenas tres días de capacidad de almacenamiento restante antes de verse obligado a ampliar aún más los recortes.

La presión también comienza a sentirse en otros productores del Golfo. Según las estimaciones, Kuwait podría enfrentar una situación similar en unas dos semanas si el bloqueo marítimo continúa.
Los analistas calculan que los recortes acumulados de producción en los países del Golfo podrían alcanzar 3.3 millones de barriles diarios para el octavo día del bloqueo, aumentando a 3.8 millones para el día 15 y hasta 4.7 millones para el día 18.
La presión sobre el almacenamiento también afecta a Arabia Saudita, donde, según el analista jefe de la firma geoespacial Kayrros, Antoine Halff, el espacio disponible en la terminal petrolera de Ju’aymah se estaba agotando rápidamente a inicios de marzo. En la refinería de Ras Tanura, cuatro de los seis grandes tanques de almacenamiento ya estaban llenos.
Ataque a petrolero aumenta la tensión en el Golfo
En medio de la crisis, un petrolero fue escenario de un incidente que incrementó las preocupaciones sobre la seguridad marítima en la región. El buque Sonangol Namibe reportó una brecha en su casco tras una explosión mientras se encontraba anclado cerca del puerto iraquí de Khor al-Zubair.
Según el operador del buque, Sonangol Marine Services, la tripulación observó una pequeña embarcación no identificada que se aproximó al costado del petrolero poco antes de la detonación. Fuentes de seguridad portuaria señalaron que podría haberse utilizado una embarcación controlada a distancia cargada con explosivos.
El petrolero se encontraba vacío al momento del incidente, por lo que no se registró contaminación ni derrame de crudo. Sin embargo, el hecho representa el ataque más al norte contra embarcaciones desde que comenzó la crisis en el Golfo.

Posteriormente, la Guardia Revolucionaria de Irán afirmó haber atacado un petrolero vinculado a Estados Unidos en el norte del Golfo, aunque no identificó el nombre de la embarcación.
Impacto global del cierre del Estrecho de Ormuz
El Estrecho de Ormuz es considerado uno de los puntos más críticos para el comercio energético mundial, ya que por esta vía transita aproximadamente el 20% del suministro global de petróleo y gas natural licuado.
Desde el inicio del conflicto el 28 de febrero, cuando ataques coordinados de Estados Unidos e Israel contra Irán provocaron la muerte del líder supremo iraní Ali Khamenei, el tráfico comercial en el estrecho se ha reducido casi por completo.
En ese período, al menos ocho embarcaciones han sufrido daños relacionados con el conflicto, lo que ha incrementado la incertidumbre en los mercados energéticos internacionales y ha elevado las preocupaciones sobre el suministro global de petróleo.


